Ovarios: características, hormonas, funciones, enfermedades (2023)

Los ovarios son dos gónadas, u órganos nodulares pélvicos, que forman parte del sistema reproductivo femenino. Estos órganos producen hormonas que permiten el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios y el embarazo.

La unidad funcional básica de los ovarios es el folículo, o folículo de Graff, a partir del cual se expulsa un óvulo en la mitad de cada ciclo sexual. Si el óvulo es fecundado por un espermatozoide, se implanta en el útero, donde se desarrollará en un feto y una placenta, que luego se convertirá en un niño.

Al nacer, las niñas poseen entre 150 mil y 2 millones de folículos primordiales. Cuando alcanzan la adolescencia, el número de folículos disminuye. Durante la edad reproductiva, aproximadamente 400 folículos crecen para formar óvulos, mientras que el resto degenera.

A medida que la edad avanza, el número de folículos disminuye, y la capacidad reproductiva decae hasta que cesa, lo cual se conoce como menopausia.

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Anatomía

Ovarios: características, hormonas, funciones, enfermedades (2)

Al nacer, los ovarios miden desde 1,5 hasta 2 cm de largo; 0,5 cm de ancho, y desde 1 hasta 3,5 mm de grosor, pesando aproximadamente 0,35 g. En la mujer adulta, los ovarios miden desde 2,5 hasta 5 cm de largo; desde 1,5 hasta 3 cm de ancho; y desde 0,6 hasta 1,5 cm de grosor, pesando entre 5,0 y 8,0 g.

En la adolescencia, los ovarios se asemejan a estructuras de superficie lisa y carecen de cicatrices producidas por la ovulación. Al acercase a los 40 años, los ovarios exhiben múltiples cicatrices y quistes de folículos. Después de los 50 años son de apariencia cerebriforme debido a la cicatrización.

Los ovarios están unidos al útero y a las trompas de Falopio mediante varios ligamentos, a saber:

– El ligamento ancho, que se extiende lateralmente desde el útero hacia la pared de la cavidad pélvica. Su superficie posterior está unida al margen anterior del ovario (hilus), mediante un pliegue doble del peritoneo denominado mesovarium.

– El ligamento útero-ovárico (u ovárico) une el polo medio del ovario al cuerno ipsilateral uterino.

– El ligamento suspensorio (infundíbulo-pélvico) une el polo superior del ovario a la pared de la trompa de Falopio, adyacente al extremo de la fimbrias.

Histología del ovario

El ovario tiene una capa superficial de epitelio en forma de cubos, denominado epitelio germinal. Debajo de este epitelio se encuentra la corteza, una capa externa, y la médula, una capa interna.

La corteza es una capa de tejido conectivo denominada túnica albuginea, donde células alargadas y fibroblastos construyen la matriz de la corteza superficial. Mientras que la médula la conforman principalmente vasos sanguíneos, canales linfáticos y nervios. Estos últimos elementos también conforman otra región de los ovarios: el hilus.

Con relación a las arterias, algunas ramas de la arteria del ovario entran al mesovarium, y se dividen en el hilum y la médula formando enrollamientos. Mientras que las venas parten del hilus como un plexo pampiniforme.

En la corteza y en la médula se observan los folículos quísticos, y los cuerpos lúteos y albicans. Los folículos contienen en su interior un óvulo, rodeado de células de la granulosa y una capa externa de células de la teca.

Los folículos presentan diferentes etapas (primordial, primario y secundario) antes de alcanzar el estado antral o maduro, durante el cual se expulsará el óvulo. La maduración de los folículos implica crecimiento y desarrollo de las células de la granulosa, entre otros cambios.

Hormonas producidas por los ovarios

En la edad reproductiva, entre los 13 y 46 años, se presentan variaciones rítmicas mensuales de las hormonas femeninas, las cuales ocasionan cambios físicos en los ovarios y otros órganos sexuales.

Las hormonas producidas por los ovarios son el estrógeno y la progesterona. Estas hormonas actúan de forma concertada con las hormonas producidas por la adenohipófisis, como son la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH).

Las hormonas FSH y LH producen alteraciones de los ovarios relacionadas con los folículos, que incluyen dotación y mantenimiento, reclutamiento inicial, maduración, atresia o reclutamiento cíclico, ovulación y agotamiento.

El ciclo mensual, cuya duración en promedio es de 28 días, comienza con la fase de reclutamiento. En esta fase, hay un incremento de la FSH sanguínea que induce el crecimiento de 6 a 12 folículos primordiales. Estos folículos se caracterizan por tener una sola capa de células de la granulosa, y la profase de la división meiótica está detenida.

Luego, los folículos crecen y se desarrollan más capas de las células de la granulosa, formándose los folículos primarios. Debido a la acción de la FSH, se forma la teca. Luego, los folículos producen estrógenos, y se forma el folículo vesicular. Un solo folículo alcanza la fase antral. El resto degenera.

Función de los estrógenos y la progesterona

Los estrógenos ejercen su efecto sobre el útero y la vagina. Cuando la niña alcanza la pubertad, los estrógenos producen un incremento del tamaño del útero y la vagina.

Bajo la influencia de los estrógenos, se produce una proliferación de las células del endometrio, lo cual es importante para la nutrición del óvulo fertilizado implantado en el útero. Además, aumenta el número de células epiteliales ciliadas que cubren las trompas de Falopio, y ayudan a transportar el óvulo fecundado hacia el útero.

Otras funciones de los estrógenos son: desarrollo de tejido mamario, aumento de la actividad osteoblástica en los huesos, aumento de la tasa de metabolismo corporal y crecimiento del pelo, entre otros.

La progesterona prepara el útero para la implantación del óvulo fecundado mediante la alteración de células secretoras del endometrio, y disminuye las contracciones uterinas, lo cual ayuda a mantener el embarazo.

La progesterona produce un aumento de la secreción del revestimiento mucoso en las trompas, que es importante para nutrir al óvulo fecundado.

Adicionalmente, la progesterona produce un aumento del tamaño de las mamas y un desarrollo de tejido mamario durante el embarazo, lo cual luego permitirá la lactancia.

Enfermedades principales

Ovarios poliquísticos (PCOS)

Es un desorden endocrino que afecta aproximadamente al 7% de las mujeres en edad reproductiva. Los síntomas consisten en oligomenorrea, hirsutismo y acné. Esto produce anovulación, resistencia a la insulina y una elevada concentración de andrógenos. El PCOS se ha asociado con los cánceres de seno, endometrio y ovarios.

Endometriosis

Consiste del desarrollo de tejido del endometrio en lugares anormales, en donde crece y menstrúa. El lugar más común son los ovarios, y ocasiona infertilidad porque provoca fibrosis que impide la liberación del óvulo. El tratamiento incluye inhibición de la ovulación, o cirugía para preservar la capacidad de concebir.

Tumores ováricos

Consiste en el crecimiento anormal de tejido ovárico. Se han identificado varios genes responsables del cáncer de ovario. El tratamiento consiste en quimioterapia, radioterapia y cirugía. El diagnóstico se hace mediante la determinación de marcadores tumorales en sangre, y ultrasonografía de alta resolución, entre otros métodos.

Fracaso de la ovulación

Consiste en la aparición de ciclos menstruales que carecen de ovulación. Entre las causas se encuentran la hiposecreción de hormonas gonadotrópicas y la anormalidad de los ovarios. La ovulación se puede constatar durante la segunda mitad del ciclo, midiendo en la orina un producto del metabolismo de la progesterona, el pregnandiol.

Hiperovulación

La hiperovulación es una técnica ampliamente usada en la fertilización in vitro. Consiste en la aplicación de gonadotropinas que hiperestimulan los ovarios para la producción de folículos. En consecuencia, se produce un número mucho mayor de folículos de lo normal que se produciría cada mes. El objetivo es obtener más de un óvulo maduro.

La fertilización in vitro consiste en la extracción de los óvulos, antes de que sean liberados por los folículos, mediante laparoscopia. Los óvulos deben encontrarse en metafase de la meiosis II. Luego, los óvulos son colocados en un medio de cultivo y se mezclan con los espermatozoides.

Las condiciones del medio de cultivo deben permitir la fertilización de los óvulos. En cada óvulo fertilizado se forman dos conjuntos haploides de cromosomas, uno que se une al conjunto haploide de cromosomas del espermatozoide, y otro que es eliminado, denominado cuerpo polar.

Luego, el óvulo fertilizado, denominado cigoto, comienza a dividirse. Cuando el cigoto alcanza ocho células, en dos o tres días, es transferido al útero, en donde se espera se implante y se desarrolle un embrión. Por lo general, suele transferirse un máximo de dos óvulos fecundados, lo cual suele evitar embarazos múltiples.

Métodos anticonceptivos relacionados con los ovarios

Consiste en el uso de métodos que impiden un embarazo. Hay diversos métodos anticonceptivos que están relacionados con el funcionamiento ovárico. Uno de los más populares es el uso de las hormonas estrógeno y progestina, que pueden ser administrados por vía oral, transdérmica, o transvaginal.

Se ha investigado la probable asociación entre el uso de hormonas anticonceptivas y el riesgo de padecer cáncer de seno. Los estudios indican que sí existe un riesgo, pero es muy pequeño. Una mayor duración del uso de los anticonceptivos hormonales, eleva el potencial de padecer cáncer de seno.

Por otra parte, la terapia de reemplazo hormonal, usando progestinas, puede elevar el riesgo de cáncer de seno en mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, la predisposición genética juega un papel importante en el riesgo de padecer este tipo de cáncer.

Referencias

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Author: Velia Krajcik

Last Updated: 02/14/2023

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